domingo, agosto 27, 2006

Biotecnología: algunas reflexiones más allá de la bioética

La Fundación para las Ciencias de la Vida que preside Bernardita Méndez y en la que también participa su esposo, el Dr. Pablo Valenzuela, Premio Nacional de Ciencias, invitó a un grupo de personas a un Taller que se extendía durante tres días seguidos, con sesiones de 4 horas cada día - totalizando 12 en total - para hacer experimentos en biotecnología y discutir sus alcances e importancia para el desarrollo eocnómico del país. Tuve la suerte de ser uno de los invitados. En él usamos "tijeras moleculares" para cortar moléculas de ADN, introdujimos un gen de medusa al ADN de una bacteria y de una célula humana, utilizando un plasmidio como vehículo, aprovechamos la llamada reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para multiplicar un gen humano hasta producir 34 millones de sus copias con el objeto de poder secuenciarlo y averguar qué gen era (resultó ser el que sintetiza la hemoglobina) y además discutimos respecto de la importancia de esas técnicas en el desarrollo económico, en especial, el de Chile.

A pesar que los problmas éticos involucrados en su uso - la manipulación genética de organismos vivos, la clonación de seres humanos, la criopreservación de embriones, el uso de células madre para la reposición de órganos dañados y otros que ocupan el debate público en Chile y en otros países - ese no fue la tónica del encuentro. Más bien estuvimos ocupados de usar nuestras manos para desarrollar las técnicas biotecnológicas y entender sus posibles aplicaciones en los campos menos cuestionados, como las vacunas o la producción de alimentos que utilizan menos pesticidas como producto de la manipulación genética. Nos pudimos dar cuenta que, como ocurre con todas las tecnologías, toda la complejidad científica asociada, se reduce - cuando se llega a las aplicaciones tecnológicas - a sencillas operaciones que pueden ser sistematizadas en procesos productivos industriales, cuyos productos finales son valorados por el público, y, por lo tanto, generan actividades económicas apropiables por el sector privado y riqueza en la sociedad.

Pero, simultáneamente con la rutinización de las técnicas y la aparente desdramatización del conocimiento involucrado en ellas, ninguno de los presentes pudimos abstraernos a la maravilla del diseño que estábamos observando. La perfección del traspaso de información, la robustez con que esa información se almacena, la sofisticación de todo el mecanismo celular y los procesos que ello activa en un organismo complejo como un ser humano, compuesto de miles de millones de células, todas operando bajo el mismo principio, no pudo menos que asombrarnos.

Sin embargo, ese asombro se traduce en dos tipos de reacciones: la primera, pensar que ello no puede deberse sino al diseño de un ser superior que armó todo eso, puesto que nuestra mente no es capaz de comprender que ello haya sido posible de lograr de otra manera; la segunda, que ello, a pesar de todo, sigue siendo el resultado de la acumulación de diseño a través de miles de millones de años por medio de un mecanismo que Darwin llamó selección natural. La primera reacción nos conduce a una visión religiosa de la vida y la segunda a una visión naturalista de ella. Darwin tuvo tremendos conflictos interiores, pues se daba cuenta de las implicancias de su teoría y él había sido toda su vida un hombre creyente así como su mujer, que lo era aún más, y ambos formaban parte de la sociedad aristocrática de la Inglaterra victoriana. Ese conflicto impidió que se decidiera a avanzar con más audacia en las conclusiones a las que su teoría conducía, y prefirió no escudriñar de manera muy acuciosa en lo que ello significaba para los seres humanos.

Sin embargo, luego de casi 150 años de haberse publicado "El Origen de las Especies" y casi 200 del nacimiento de Darwin, su visión ha seguido imponiéndose con aplastante persistencia en el cuerpo de conocimientos científicos universalmente aceptados, y ha dado lugar, en los últimos 40 años, y particularmente en los últimos 20, a una explosión de conexiones entre distintas disciplinas - la psicología, la antropología, la sociología, y la política, entre otras - que han adoptado la perspectiva evolucionaria para entender los fenómenos que estudian. Algunas de esas ideas y conexiones he tratado de presnetar en estos comentarios, y espero seguir haciéndolos en el futuro.

De todas formas, el hecho que que la maravilla de la vida sea el resultado de la aplicación persistente de un mecanismo ciego, "sin un propósito que lo guíe ni un cerebro central que lo organice", como describe el filósofo Dennett a la selección natural, no la hace menos maravillosa ni signfica que debamos dejar de asombrarnos. Por el contrario, eso la hace, a mis ojos, al menos, aún más maravillosa y asombrosa.

3 comentarios:

Gabriel Bunster dijo...

Que notable esto de andar manipulando "tijeras moleculares" y metiendo mano por allá, en esa dimensión misteriosa de la vida que nos constituye, donde hemos puesto a Dios para explicar lo que la niebla de lo desconocido esconde, sin embargo hombres como Darwin empezaron a escudriñar y hoy tijereteamos.
Paso apurado por el lado de una anciana que baja unas escaleras del metro con mucha dificultad, con dolor diría yo, y siento un dolorcillo en mis rodillas que desaparece al alejarme; que diálogo establecieron mis celular con las celulas de esa anciana ? no lo se ? pero algún diálogo puede haberse producido.
Que mundos desconocidos aflorarán de los avances de la ciencia, imposible predecir, solo sospecho que nuestra ignorancia es superlativa y a veces sospecho que nuestra arrogancia superlativa.
Saludos cordiales

Anónimo dijo...

Qué alucinante!!!
Seguire visitándote.

aguirrebello dijo...

Un agrado haberte conocido anoche donde Andrea Brandes.

Soy socio de una incipiente empresa de gestión tecnológica e innovación (Biotecnológica S.A.) y el tema que estamos abordando actualmente es el de la trazabilidad genética ("huella génica") para las industrias vitivinícola, agropecuaria y acuícola. Ello por cuanto, en los próximos años, la Comunidad Económica Europea lanzará un conjunto de medidas sanitarias que exigirán la trazabilidad genética de todos los productos a importar, con el fin de asegurar la responsabilidad efectiva de los criadores, industriales, operarios y cluster en relación a la calidad final y la autenticidad de los productos.

Saludo,

Andrés Aguirre B.